domingo, 29 de marzo de 2015

¿Cambiamos la educación? Seamos un equipo

Hoy quiero compartir contigo mi colaboración en el suplemento especial del diario El Mundo (edición Comunidad Valenciana) LOS RANKING DE EL MUNDO 2015/2016 con la clasificación de los 50 centros educativos de la Comunidad Valenciana más destacados, según 27 criterios que tienen en cuenta desde las instalaciones o las actividades extraescolares a la oferta de idiomas y la aplicación de las nuevas tecnologías en el aula. Quiero dar las gracias a Noa de la Torre por contar con mi aportación en forma de artículo para este interesante suplemento.




En el artículo hablo sobre la importancia de que formemos un equipo Familia y Escuela para cambiar la educación. Aquí tienes la publicación en el periódico y abajo la transcripción completa del mismo:



Familia y Escuela, un EQUIPO para cambiar la educación

Últimamente se estamos recibiendo un mensaje claro desde diversos frentes: es necesario cambiar la educación más allá de las reformas educativas que plantean nuestros políticos. Pero para poder realizar este cambio no es suficiente con desearlo con todas nuestras fuerzas, tenemos que pasar a la acción. Si queremos conseguirlo el primer paso es promover una mejora en las relaciones entre la familia y la escuela.

Si observamos atentamente, las relaciones entre la familia y la escuela están basadas en el recelo y la desconfianza mutua, en términos generales. Los padres cuestionan el papel y la labor del profesorado y éstos, a su vez, hablan de la dimisión de las familias en su acción educativa.  Si a esto le añadimos una falta de diálogo y comunicación entre ambas instituciones podemos afirmar aquello de “Houston, tenemos un problema”  pues familias y escuela no podemos permitirnos el enfrentamiento, necesitamos avanzar juntos de la mano ya que está en juego el futuro de nuestros hijos y alumnos, es decir, el futuro de nuestra sociedad.

Dejemos de una vez a un lado nuestros prejuicios, nuestras falsas ideas y creencias para empezar a establecer un nuevo modelo de relación entre familias y escuela. Por eso es necesario que actuemos como un auténtico equipo educativo capaz de promover el cambio educativo a través de un proyecto educativo único que vamos a compartir.

“Familias y escuela necesitamos compartir, no competir”

¿Y de qué forma podemos conseguir esto? Pues es más sencillo de lo que parece. Lo conseguiremos cuando TODOS, padres y docentes tomemos conciencia de la importancia de estos cuatro ejes fundamentales:

1.     Una buena comunicación: necesitamos trabajar al máximo la comunicación entre padres y docentes permitiendo que sea fluida y óptima evitando el uso de un doble lenguaje. Restablezcamos la comunicación en las reuniones, en las tutorías, haciendo un buen uso de las nuevas tecnologías, etc. Si lo conseguimos habremos dado un paso importantísimo para mejorar esta relación.

2.     Aumentando la participación: desde los centros debemos permitir y favorecer la participación de las familias (no siempre ocurre). La participación ha de promoverse de manera compartida y todos los miembros de la comunidad educativa debemos establecer estrategias de participación. Debemos establecer un nuevo modelo de AMPA que persiga como objetivo principal promover este cambio educativo tan necesario. Para ello su participación es esencial y ha de ir más allá de la participación en actividades como Carnavales, final de curso, etc. Necesitamos AMPAS con iniciativa, con capacidad de liderazgo, que mantengan una relación fluida con el claustro y sobre todo participativa, es decir, que cuente con todos los padres y las madres.

3.     Estableciendo una colaboración estrecha y animosa: debemos buscar vías y formas de colaboración. Es fundamental que las familias se sientan partícipes de un proyecto compartido y no simples “espectadores”. Somos socios, aliados en esta tarea de educar a nuestros hijos y alumnos. Todos tenemos algo que aportar, algo que decir. Pero eso no puede quedar en “buenas intenciones” debemos convertirlo en una realidad en nuestros centros por eso es momento de empezar a “derribar los muros” de las escuelas y que dejemos de ver a las familias como aquellos que vienen a “fiscalizar” nuestro trabajo. Tienen un papel mucho más importante y así lo hemos de valorar y reconocer.

4.     Un compromiso educativo de las familias y del profesorado. De todos es sabido que la implicación de las familias es un factor decisivo en el éxito escolar del niño. Necesitamos del compromiso individual de cada uno de nosotros para aportar soluciones.

Además de todo esto, vamos a necesitar de un compromiso educativo de la sociedad si queremos que el cambio educativo sea una realidad. Necesitamos la implicación de todos: de los medios de comunicación, de las familias, de la escuela, de los políticos. Etc. Todos podemos y debemos aportar nuestro pequeño granito de arena para contribuir a cambiar y mejorar la educación. No podemos esperar de manera ingenua a que los gobiernos resuelvan el problema educativo porque hasta la fecha hemos dejado esta toma de decisiones en manos de los políticos y la situación, lejos de mejorar, no ha hecho sino empeorar. ¿Por qué motivo? Porque no podemos arreglar la situación poniendo “pequeños parches” necesitamos una transformación real y profunda de nuestro sistema.

Debemos empezar a actuar y dejar de esperar a que algo ocurra y cambien las cosas “por arte de magia”. Nadie es imprescindible pero todos somos necesarios. Y tú, ¿quieres seguir esperando a que todo cambie o te animas a pasar a la acción? Está en tus manos. Muchas gracias de antemano por intentarlo.

“Tú debes ser el cambio que quieres ver en la educación”

Espero que te haya resultado interesante el artículo. Te agradecería si lo compartieras en tus redes sociales con amigos y conocidos para promover este movimiento de #cambioeducativo. Mil gracias de antemano.

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