miércoles, 12 de septiembre de 2012

Gente tóxica en educación

Si me lees habitualmente sabrás que me gusta tratar el tema educativo desde una vertiente optimista. No obstante para introducir cambios y mejoras tenemos que identificar claramente en qué nos estamos equivocando, es decir, en qué estamos fallando. Por este motivo me gustaría tratar en este artículo un asunto que me preocupa y mucho: la gente que se dedica a intoxicar y provocar malestar en el clima del mundo de la educación impidiendo de este modo las aportaciones que nos pueden ayudar a avanzar y mejorar. Esta gente tóxica la encontramos en los claustros de profesores, en las familias, en los equipos directivos, en las AMPAs, etc. Pero, ¿cómo podemos identificar a esta gente y protegernos ante ellos fomentando organizaciones inteligentes?  Voy a intentar exponerlo en el siguiente artículo:


En todo grupo humano nos encontramos con personas que se dedican a intoxicar y a generar problemas. Son una fuente constante de conflictos... Se trata de gente envidiosa, autoritaria, mediocre, rencorosa, etc. que realmente no han aprendido a convivir. Por tanto nuestro objetivo debe ir encaminado a conectarnos con la gente correcta, con aquella que nos transmite ilusión y optimismo frente a las cosas, aquella gente que a pesar de la situación en la que estamos inmersos en la actualidad está interesada en actuar para mejorar las cosas.

Recientemente he terminado de leer el interesantísimo libro "Gente tóxica" de Bernardo Stamateas (más de 200.000 ejemplares vendidos en Argentina y 6 ediciones en España). En el libro se habla de una tipología de personas tóxicas que se clasifican en:

  1. Envidioso
  2. Falso
  3. Sociopsicópata
  4. Mediocre
  5. Arrogante presuntuoso
  6. Jefe autoritario
  7. Neurótico
  8. Chismoso metomentodo
  9. Descalificador
 10. Quejica victimista

En el mundo educativo encontramos esta tipología en los distintos ámbitos de la comunidad educativa: en los claustros, las AMPAs, los consejos escolares, etc. En este artículo me gustaría centrarme sobre todo en los claustros y las AMPAs.


      Claustros tóxicos vs. Claustros inteligentes

Doy el nombre de claustros tóxicos a aquellos que en lugar de promover un clima de colaboración y trabajo en equipo, se dedican a crear malestar e intoxicar el ambiente de la organización de muy diversas formas. En estos claustros encontramos personalidades de la tipología mencionada anteriormente: victimistas, envidiosos, jefes autoritarios (y con cierto favoritismo sobre algunas personas), etc. Estos jefes tóxicos(me refiero a los equipos directivos de los centros) tienen gran parte de culpa de que sus claustros sean pronunciadamente tóxicos por su forma de actuar. Como muy bien afirma Miguel Ángel Santos Guerra "los jefes tóxicos suelen actuar de forma casi natural en organizaciones tóxicas" y añade, "si es adulador con quienes mandan y cruel con aquellos a quienes tienen debajo, yo creo que es un jefe tóxico". Estoy totalmente de acuerdo con lo que señala y por este motivo considero que es clave el papel y la responsabilidad de los equipos directivos de los centros como motor de cambio, pero este tema lo trataré con detenimiento en otro artículo pues como destaca Santos Guerra "si quien ha de ser acelerador(del compromiso, de la honradez y de la mejora) se convierte en el freno que detiene o que disminuye el empuje. El ambiente no mejorará si quien tiene la responsabilidad de purificarlo y enriquecerlo es quien más toxinas desprende". Se puede decir más alto pero no más claro. 

Veamos, a continuación la diferencia entre un claustro "tóxico" y un claustro "inteligente":


  • Claustros tóxicos:

Priman los intereses individuales sobre los del colectivo.

Cada docente trabaja de manera aislada, sin espíritu de equipo.

-  Las relaciones con las familias son inexistentes y plagadas de desencuentros.

-  El ambiente de trabajo es negativo, todo se critica y se valora el pesimismo educativo. En ocasiones es insostenible.

-  Se mezcla lo personal con lo profesional.

-  Los equipos directivos se preocupan más por mantener el cargo que por mejorar la calidad del centro.

Se da muchísima importancia a la excesiva burocracia primando ésta sobre el trabajo diario con los alumnos/as.

Se asienta en una excesiva comodidad por parte de algunos miembros del mismo.

La creatividad es nula, no se favorece la innovación y sí una excesiva mecanización y repetición de rutinas.

  •    Claustros inteligentes:

Priman los intereses colectivos sobre los individuales: lo importante es que el centro entero eduque.

Se trabaja en un ambiente de colaboración y trabajo en equipo.

Mantienen unas estupendas relaciones con las familias.

El ambiente de trabajo es positivo y la crítica que se desarrolla siempre es constructiva, para mejorar. Se respira un gran optimismo y entusiasmo educativo.

Sus miembros saben separar muy bien lo personal de lo profesional.

Los equipos directivos se preocupan por que el centro trabaje en un ambiente cálido y de equipo facilitando las cosas sin entorpecer la labor de los docentes.

Por delante de la burocracia está el quehacer diario con los alumnos.

-  Se asientan en el esfuerzo y la superación diaria de todos sus miembros.

Son claustros que fomentan la creatividad llevando a cabo trabajos y propuestas innovadoras.

Claustros repletos de auténticos emprendedores educativos.


         AMPAs tóxicas vs. AMPAs inteligentes


En cuanto a las AMPAs me gustaría destacar que para mí desempeñan una labor fundamental y es un sector que debería estar totalmente unido al del profesorado promoviendo un clima de respeto entre padres y docentes aunque, por desgracia, en la práctica real esto no siempre es así. Hay AMPAs a las que denomino inteligentes que trabajan mucho y muy bien, en sintonía con el centro educativo formando un equipo de calidad con los docentes. Otras, en cambio se caracterizan por desempeñar un papel muy pobre dedicándose a entorpecer el trabajo de otros. 

Vamos a ver las diferencias entre AMPAs tóxicas y AMPAs inteligentes:

  • AMPAs tóxicas:


Siembran dudas sobre el profesorado y la función que realizan en el centro creando malestar en el seno del mismo.

Entorpecen y critican la labor de los docentes.

Les preocupa más su beneficio personal que el del centro. Muestran una actitud egoísta disfrazada en la búsqueda de lo mejor para los hijos.

Boicotean continuamente las  propuestas del profesorado en los Consejos Escolares.

Pierden el tiempo en cosas intrascendentes que no ayudan a mejorar la educación y se olvidan de otras de mayor importancia.

Envían circulares a los padres para que presionen al centro y al profesorado incitándolos a que lleven a cabo determinadas acciones.

Son AMPAs carentes de ideas.

  •     AMPAs inteligentes:


Respetan al profesorado y apoyan públicamente su labor.

-  Colaboran y complementan la labor de los docentes.

Apoyan las propuestas de los docentes y sugieren mejoras siempre desde una actitud crítica y constructiva.

Continuamente se esfuerzan por buscar soluciones y propuestas que ayuden a mejorar el clima del centro educativo.

-  Son AMPAs generadoras de ideas muy interesantes e innovadoras que ayudan a elevar la colaboración entre padres y docentes.

Como podemos observar, tenemos muchísimo trabajo por delante para proteger la educación de estas personas y organizaciones tóxicas que lo único que consiguen es que no avancemos y podamos generar cambios positivos. Es necesario que todos hagamos examen de conciencia(el que esté libre de pecado que tire la primera piedra) y propósito de enmienda para que evitemos que desde nuestro campo de acción intoxiquemos nuestro entorno más próximo con nuestras quejas, envidias, descalificaciones, etc. Aportemos ideas, soluciones, novedades. Es momento de establecer equipos, tejer redes, alianzas. En definitiva, te animo a que seas parte de la solución y no del problema. Estoy convencido que de esta forma no solo mejoraremos la educación sino que haremos del mundo un lugar más cálido y habitable.

¿Te ha gustado el artículo? Por favor, ayúdame compartiéndolo con tus amigos en Facebook y Twitter. Muchísimas gracias por tu apoyo!!! Vamos a cambiar la educación entre tod@s.

33 comentarios:

  1. Me esforzaría yo en definir al profesor o la profesora tóxicos, que no tiene por qué ser el claustro entero. Esa persona o grupito que intoxica todo lo que está alrededor y va creando un malestar innecesario en un ambiente educativo.
    Excelente artículo, hagamos que la educación se fije en los aspectos positivos para con ellos poder transformar este mundo en el que vivimos. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy totalmente de acuerdo con lo que afirmas. Muchas gracias por tu comentario y por dedicar tu tiempo a leer mi artículo. Estoy convencido de que vamos a transformar la educación y el mundo en que vivimos. Necesitamos gente entusiasta como tú. Un abrazo enorme. Estamos en contacto.

      Eliminar
    2. Muy bueno. Hay docentes toxicos, individualistas y con grandes dotes para otra cosa. Las Ampas tóxicas generan paranoias y no ayudan. Los claustros están compuestos por docentes,los tóxicos van apermitir pocos avances. Es mucha lucha para conseguir un pequeño cambio.
      Yo soy mayor y pertenezco a una enseñanza mas libre, en escuelas de artes, centros culturales, y me he encontrado tóxicos siempre, porque estan a favor de los intereses creados y lo que menos les importa es la educación. Con tecnología hasta en los dientes siguen siendo unos trogloditas y acusando a los demás que les queremos dejar sin pastel... El caso es que quieren todo el pastel y además humillarnos a los demas porque no somos machotes, no vamos a guerras ni le seguimos el rollo a la iglesia. Les damos pena porque no seguimos el orden establecido. Y esta gente hace mucho daño porque al final lo que se ve en las pantallas son guerras, peleas, gente colgada de la religion... Y hay otro mundo que también merece ser mostrado. Es una lucha constante.
      Aqui estamos: www.cursosdeguion.es

      Eliminar
    3. Muchas gracias por tu generoso comentario. Me alegra que te resulte interesante. Vamos a seguir trabajando para promover un gran cambio... es cosa de tos@s!!! Un abrazo grande!!!

      Eliminar
  2. Muy buen artículo. Desgraciadamente la gente tóxica reúne (al menos en mi centro) mínimo tres o cuatro características de las diez enunciadas como tipologías diferentes de gente tóxica. Es decir, en este caso son gentes tóxicas pero con radioactivad.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario Juanma. Es una pena que en los claustros haya gente que se dedique a irradiar esta radioactividad tóxica que hace mucho daño al resto de compañeros/as que quieren trabajar y cambiar el mundo a través de la educación. Debemos irradiar una energía optimista enorme para equilibrar las fuerzas... Un abrazo enorme amigo.

      Eliminar
  3. A tu pregunta si me ha gustado el artículo, un Sí rotundo!!! ;)
    He pasado por muchos claustros, tanto en Argentina ( la mayoría allí) y ahora por aquí. Pues me ha tocado participar de los claustros que mencionas.Difícil tarea cuando son tóxicos, y gratificante cuando son claustros inteligentes. Y por ello considero que es tan importante la función del o la Directora del centro. Función que no sólo debe acotarse al ámbito administrativo y burocrático.
    Gracias por tan bonito artículo
    Comparto!
    Silvina

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mónica me alegra muchísimo que te haya gustado el artículo y agradezco enormemente el comentario. Comparto tu opinión de la importancia de la función que desempeña el director/a del centro como dinamizador de cambios y esperanza no solo como un mero papel administrativo. Es necesario un LIDERAZGO real y efectivo desde los equipos directivos. Hay mucho trabajo por hacer para cambiar esta visión... Un abrazo enorme. Gracias por tu tiempo.

      Eliminar
  4. Necesario y clarificador . Mi experiencia daría para artículos enteros que corroborarían tu tesis. Gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Teresa, mil gracias por tus palabras. Me alegra que te guste. Es una pena que nos tengamos que encontrar con gente de este tipo que no hacen sino muchísimo daño a la educación. Vamos a cambiar el discurso y jamás desfallecer ante esta gente. Un abrazo enorme. Seguimos en contacto!!

      Eliminar
  5. Un gran artículo. Tan solo me gustaría añadir que no necesariamente una AMPA que critique la labor de ciertos docentes tiene por qué tratarse de "tóxica". Se trata de una asociación que representa a padres y madres de un colegio, por lo tanto, cuando la labor llevada a cabo por ciertos miembros del personal (docente o no) de la escuela sí que resulta "tóxica" (irrespetuosa, autoritaria y excesivamente normativa), es en ese momento en el que una AMPA tiene que levantar la voz para que haya una movilización entre las familias... por supuesto desde un punto de vista respetuoso, jamás violento.
    Pero estamos hablando de un tema sagrado: la educación y el respeto hacia nuestr@s hijos e hijas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como comprobarás no asocio AMPA que critica labor de ciertos docentes con AMPA tóxica sino que deben reunir muchas más características (solo mencionas uno de los siete puntos que describo como AMPA tóxica). Evidentemente que el AMPA tiene y debe levantar la voz cuando así lo considere oportuno pero como bien dices con respeto. Necesitamos una aproximación entre las familias y la escuela, una auténtica ALIANZA al margen de nuestras ideas e intereses pues debemos trabajar por un interés común: nuestros hijos y alumnos. Queda mucho por hacer...

      Eliminar
  6. Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tu generoso comentario. Me alegra que te guste. Un abrazo enorme!!

      Eliminar
  7. Un artículo excelente! Lo comparto sin dudarlo para poder dar la oportunidad a otros de hacer este examen de conciencia y promover así los cambios que nos ayuden a prosperar. Gracias por dedicar tu tiempo a contribuir en la educación y a la vez en toda la sociedad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tus palabras Irene. Muchas gracias a ti por dedicar tu tiempo a leer el artículo, a comentarlo y compartirlo con más gente. Vamos a seguir trabajando para promover un gran CAMBIO EDUCATIVO. Un abrazo grande!!!

      Eliminar
  8. Totalmente de acuerdo, para pensar y reflexionar, pero ¿quién lee este artículo?, estoy segura que los profes "tóxicos" no lo consideran importante.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu aportación. Esperemos que lo lea cuanta más gente mejor... Lo importante es que empecemos a tomar conciencia de la importancia de establecer una auténtica REVOLUCIÓN educativa. No importa que los profes tóxicos no lo lean. Me conformo con que lo lean aquellos que están comprometidos. Un abrazo enorme!!!

      Eliminar
  9. Aún estando en mucho de acuerdo, veo un poco de agresividad y con un gran malestar.Toxicidades y Tóxicos que las producen hay en todos los sitios de trabajo y profesiones...

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enhorabuena por el artículo. Hace honor a la verdad. Gente tóxica la encontramos en todos los centros de trabajo, sean dedicados a la docencia o no. La virtud está en mantener la distancia de cortesía igual que la podríamos mantener nadando respecto a las medusas para que su toxicidad nunca nos impregne, que nuestro buen hacer o nuestro respeto pueda llegar algún día hacia esas personas en la medida de lo posible.

      Eliminar
    2. Por supuesto Inma que las hay en todas las profesiones pero personalmente describo en mi blog la toxicidad en el entorno en el que yo trabajo que es en un centro educativo... Muchas gracias por tu aportación. Un saludo

      Eliminar
  10. Personalmente, lo que más me "agobia" es cómo podemos generar el cambio de "ambiente tóxico", porque muchas veces, en los claustros, la toxicidad está tan impregnada que los miembros ya dan todo por perdido y no creen en la posibilidad de un cambio por mínimo que sea.

    El hecho de intentar cualquier pequeño "movimiento" está mal mirado y recibe un "NO" por respuesta, o lo peor, la indiferencia.

    Y la gente que intenta realizar cambios, al final acaba por desilusionarse o desgastarse.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Dani!! ¿Qué tal todo? Espero que genial amigo. Lo último que debemos hacer es desilusionarnos y desgastarnos. Aquí es interesante entrar en contacto con otros profesionales de la educación que ya estén promoviendo CAMBIOS e intercambiar ideas, opiniones, etc. Crear un cambio de conciencia "de fuera a adentro". Poco a poco seremos mayoría y los "tóxicos" acabarán por desaparecer... Estoy convencido de que la indiferencia ha de ser de nosotros hacia ellos. Me gusta repetir que "quien no quiera que no colabore, pero que tampoco estorbe a los que queremos cambiar las cosas". Un abrazo enorme!!!

      Eliminar
  11. Buenos días Óscar. He llegado a tu artículo porque otros compañeros lo compartieron y yo haré lo mismo. Gracias por el análisis. Una aportación. Soy interino, este ha sido mi cuarto año en la enseñanza pública, he pasado por 6 claustros y no diré si eran tóxicos o inteligentes... lo que sí tengo la impresión es que hay un cansancio y alejamiento de la administración: la generadora, por acción u omisión, en muchos casos, de toxicidad. Podría hablarse también de una 'administración tóxica'.

    Un abrazo.
    Chema.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Chema, me alegra que te haya llegado y que tu intención sea compartirlo. Muy interesante tu aportación y apreciación sobre la "administración tóxica". Tomo nota, mil gracias. Un abrazo enorme!!

      Eliminar
  12. Excelente articulo, ademas que he observado que dentro del medio hay quien no superan los procesos y se dedican a mal poner a los demás. La intención en CONSTRUIR, DAR APORTES, PREOCUPARSE, sin distingo de clases sociales, políticos , en fin...

    ResponderEliminar
  13. muy buen articulo, lamentablemente en nuestra sociedad y mas en el ámbito educatipo estamos rodeados de algunos grupos como estos, lo bueno es ayudar a combatir estas personas toxicas y dañinas dando el ejemplo con valores....

    ResponderEliminar
  14. lo mejor que se puede hacer en la vida es alejarse de las personas toxicas esas personas no dejan cumplir las metas

    ResponderEliminar
  15. Me resulta muy interesante lo que se plantea aquí. Me temo que solemos ser conscientes de este tipo de relaciones tóxicas entre profesores-padres pero por desgracia no se identifican como tales creyendose que es la manera natural de tratar estos asuntos. Me resulta curioso observar en los parques de mi pueblo, en esas largas sesiones de custodia de nuestros hijos, como se hablan de estos temas de una manera... cómo decirlo... poco profesional e intrascendente. En estas tormentas, ya no de ideas, sino de opiniones (y porqué no decirlo, desvaríos) cada uno se cree capaz de resolver el problema de una manera rápida y sencilla. Y es que, en esas argumentaciones, el que sabe (por su experiencia o vocación) suele callar porque en definitiva no se trata de resolver nada sino de pasar el tiempo escuchando a los que más gracia hacen o hablan más, aunque no se diga nada con la suficiente profundidad y análisis. En definitiva me pregunto el origen, de dónde vienen esas relaciones toxicas, su porque. Y es que, el que prepara estas reuniones ya no se preocupa de saber más o analizar en la claridad del silencio interior lo que sucede sino que lo hace en esos parques alumbrado o alumbrada por discursos de tele 5 o gritos de taberna. Es ahí, amigo Carlos, dónde creo que nace el discurso tóxico. Volvemos a tener los representantes que nos merecemos, está vez justificado por aquello de que "no cobro nada y sino te gusta, lo haces tú" y todos a callar. Buenos días a todos.

    ResponderEliminar
  16. Me resulta muy interesante lo que se plantea aquí. Me temo que solemos ser conscientes de este tipo de relaciones tóxicas entre profesores-padres pero por desgracia no se identifican como tales creyendose que es la manera natural de tratar estos asuntos. Me resulta curioso observar en los parques de mi pueblo, en esas largas sesiones de custodia de nuestros hijos, como se hablan de estos temas de una manera... cómo decirlo... poco profesional e intrascendente. En estas tormentas, ya no de ideas, sino de opiniones (y porqué no decirlo, desvaríos) cada uno se cree capaz de resolver el problema de una manera rápida y sencilla. Y es que, en esas argumentaciones, el que sabe (por su experiencia o vocación) suele callar porque en definitiva no se trata de resolver nada sino de pasar el tiempo escuchando a los que más gracia hacen o hablan más, aunque no se diga nada con la suficiente profundidad y análisis. En definitiva me pregunto el origen, de dónde vienen esas relaciones toxicas, su porque. Y es que, el que prepara estas reuniones ya no se preocupa de saber más o analizar en la claridad del silencio interior lo que sucede sino que lo hace en esos parques alumbrado o alumbrada por discursos de tele 5 o gritos de taberna. Es ahí, amigo Carlos, dónde creo que nace el discurso tóxico. Volvemos a tener los representantes que nos merecemos, está vez justificado por aquello de que "no cobro nada y sino te gusta, lo haces tú" y todos a callar. Buenos días a todos.

    ResponderEliminar
  17. Me ha gustado mucho el artículo y ha dado en muchos de los puntos claves que llevo observando en mi centro. Siempre intentas alejarte de toda esa atmósfera pero te acaba tocando de un modo u otro. Además, creo que la arrogancia viene con ese histrionismo intrínseco que les hace creerse intelectualmente superiores, de ahí su autoritarismo.
    Si nosotros como docentes actuamos así, qué podemos exigir a nuestros alumnos? Ellos se dan cuenta de todo ese ambiente y a los profesores que son tratados por sus propios compañeros de manera tóxica, enseguida toman nota y van perdiéndoles el respeto también. Todo esto es un círculo vicioso que es provocado por la misma conmunidad educativa.
    Una vez más, gracias por este artículo.

    ResponderEliminar