No te dejes engañar por el título del post, mi objetivo no es crear un enfrentamiento entre padres y profesores. Como sabes, llevo años trabajando por conseguir que mejoren las relaciones entre las familias y la escuela para poder establecer una auténtica alianza educativa que nos ayude a trabajar en equipo, en estrecha colaboración. Siempre intento transmitir un mensaje optimista a pesar de la crisis educativa en la que estamos inmersos en la actualidad: la familia y la escuela necesitamos compartir, no competir. El proyecto educativo debe ser un proyecto único y compartido entre las dos instituciones más importantes: la familia y la escuela. Se trata de un proyecto que no entiende de enfrentamientos, no de divergencias y mucho menos de cesión de responsabilidades.
Por este motivo quiero compartir contigo el siguiente decálogo, dirigido a madres y padres. Cuando lo leas, te darás cuenta de lo que no tenemos que hacer si no queremos convertir al profesor de nuestros hijos en un “enemigo” o “adversario”. Este decálogo también sería aplicable al profesorado si cambiamos el título por Decálogo para convertir a los padres de tus alumnos en “tus enemigos”.







