Siempre me gusta dar este tipo de noticias que indican que hay gente preocupada en producir cambios en educación. El estreno de un documental que nos transmite ilusión, entusiasmo, innovación... Una película que refleja con calidez la extrema importancia de la educación.
Se acaba de estrenar en los cines españoles “Ce n’est qu’un début” (Sólo es el principio), una película documental de Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi que recoge las clases de filosofía en una escuela infantil. En estas clases se incentiva la reflexión y los niños exponen libremente sus emociones e inquietudes.
Los espontáneos protagonistas se llaman Azouaou, Abderhamène, Louise, Shana, Kyria o Yanis. Tienen entre 3 y 4 años cuando, juntos, exponen libremente, con sus emociones y contradicciones, sus ideas sobre el amor, la libertad, el liderazgo, la inteligencia, la muerte... A lo largo de un curso, sentados en un círculo alrededor de una vela encendida, con ayuda de su maestra Pascaline, aprenden a expresarse, a escucharse mutuamente y a conocerse mejor. Entre todos hacen filosofía, reflexionan sobre temas importantes, a menudo olvidados en nuestra sociedad. No hay estudiantes buenos ni malos: lo fundamental es pensar por sí mismos. Los niños hablan con sus propias palabras, llenas de espontaneidad, humor, lógica y poesía; cargadas en muchas ocasiones de un increíble y envidiable sentido tolerante y cívico. Ellos son nuestro futuro...
